Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer
puede tambien de ese modo
su fulgor oscurecer
pero aunque el diamante todo
se manche de fango y cieno
el valor que lo hace bueno
no perdera ni un instante
y ha de ser siempre diamante
por mas que lo manche el cieno

Creo ser un diamante y tener que brillar eternamente. Carlos Felipe
ResponderEliminar¡Hermosa la poesía, Marta! Gracias por compartirla. Soy Mabel
ResponderEliminarme gusta tu poesia es hermoso soy fidencia
ResponderEliminar